Reflexiones mientras escucho a Héroes del Silencio

Estoy escuchando la canción de Héroes del Silencio «Deshacer el Mundo» y mi cabeza automáticamente ha unido esta canción con el hecho de conocer que tu hijo o hija tiene PKU. Creo que es una canción adecuada. Primero porque me gusta mucho. Segundo, porque ciertamente sientes al principio de este viaje con la PKU como compañera, que el mundo se deshace bajo tus pies.

No obstante, es cierto, que luego, con el tiempo, sientes que puedes con esto y con más. La vida se normaliza y te preocupan cosas como al resto de padres cuyos hijos no tienen esta metabolopatía.

Hagamos un análisis de la letra de la canción

“Empezar porque sí y acabar no sé cuándo” refleja la incertidumbre y el inicio inesperado de este proceso. El diagnóstico llega sin aviso, marcando el comienzo de un camino sin un final claro a la vista. No podía empezar mejor la canción.

“El azul me da cielo y el iris los cambios” creo que nos habla de la necesidad de adaptación y de aceptación del mundo que nos ha tocado vivir. En esta realidad de la PKU no es difícil encontrar belleza y esperanza. En medio del cambio, en un momento, estás mirando el cielo con otros ojos, encontrando en lo cotidiano colores más intensos y significativos. La PKU me hizo ver lo tremendamente especial y única que era mi hija.

El grupo de música de mi juventud

Héroes del Silencio fue el grupo de mi juventud, mientras estudiaba psicología. Fui a muchos conciertos. Siempre me he arrepentido de no haber ido al último que dieron en Sevilla, pero no creí que se fueran a separar definitivamente. Era demasiado joven para aceptar que algunos cambios y separaciones son para siempre.

En “Los astros no están más lejos que los hombres que trato”, pienso que hay un eco entre la conexión humana y la empatía. Nos damos cuenta de que, aunque la PKU puede parecer un universo distante para otros, en la práctica, la realidad es que hay muchas buenas personas que nos ayudan. Sin necesidad de ser amables, hay muchos más seres que te ayudan a llevar esta condición que lo contrario. He pedido cientos de veces en distintos bares y restaurante, calentar la comida de mi hija. Hasta la fecha solo un hombre se negó. Nuestros desafíos y alegrías, aunque únicos, nos conectan con los demás.

¿Aún no estás cantando la canción?

Yo escribo con la canción aún resonando en mi mente. La estrofa “Te he dicho que no mires atrás, porque el cielo no es tuyo” pienso que habla de mirar hacia adelante, de que mi forma de entender el mundo no es la única forma. Creo que es clave el no quedarnos atrapados en lo que podría haber sido, en el que «que hubiese pasado si….». Aceptar que la PKU ha llegado a tu vida para quedarse es también aprender a vivir el momento. Es apreciar el presente sin lamentar un pasado que es imposible cambiar.

Finalmente, “Soy un ave rapaz, mirad mis alas” creo que es un poderoso recordatorio de nuestra fortaleza y resiliencia. Al igual que un ave que se eleva por encima de las tormentas. Nosotros también podemos superar los desafíos, extendiendo nuestras alas contra el viento de la adversidad. En este viaje con la PKU, cada día es una oportunidad para volar más alto, redescubriendo nuestras propias fuerzas y capacidades.

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